Google+ A vuelapluma ~ el oido del mundo

martes, 13 de enero de 2009

A vuelapluma

En esta ocasión me gustaría rendir homenaje a una de mis vocaciones frustradas (una de tantas) como es el ser escritor de literatura de terror. Stephen King despertó en mí esta pasión y a partir de ahí llegaron Dean R.Koonz, Lovecraft, Poe y tantos otros.
Como la música es una pieza básica en todos los ámbitos de mi vida, voy a combinar ambas pasiones en este post.
Os dejo con uno de los relatos cortos que he ido escribiendo en la intimidad y ahora tengo la oportunidad de compartir con vosotros. Como no podía ser de otro modo, la música os acompañará en su lectura.

Espero que os guste :



El sol se pone sobre el claustro de Montvert. Las sombras, cada vez más alargadas, cubren el empedrado del pequeño patio que une las diferentes estancias de este antiquísimo convento. El frío comienza a azotar con el ocaso e intenta, con su mano gélida, combatir la calefacción de todas las habitaciones sin conseguirlo... excepto en una de ellas...

La hermana Marie cierra la puerta torpemente, casi temblando, aterida de frío. Se pone los viejos pololos de su abuela, los cuales conservaba desde que era sólo una novicia. Observa nerviosa la habitación, escrutando cada rincón de la austera decoración; una armario sin puertas, un espejo ovalado sobre una diminuta mesilla de noche donde apenas cabe una vieja biblia y el candil oxidado que la había acompañado en todos sus viajes. La cama de altas patas, totalmente forjada en hierro, la espera muda... impasible... es la hora. Ella solo desea que no vuelva a suceder. Sabe que se equivoca, ocurrirá como todas las noches...

El rosario se ahoga entre sus manos, se marca en su pálida piel, casi mortecina. Sus ojos completamente cerrados, se niegan a abrirse de nuevo, no quieren ver...
Reza sin descanso todas las oraciones que recuerda, sin dejar de musitar una y otra vez plegarias que no la salvarán... no esta noche...

Un gemido ahogado se escapa de sus labios amoratados por el frío, cuando escucha las pisadas en el pasillo. Primero lejanas, luego ahogadas por el repicar de las campanas al llegar la medianoche. Ahora resuenan cerca, muy cerca... Reza más rápido, el vaho que emana de su agitada respiración contrasta con el sudor del resto de su cuerpo. A la altura de su puerta, la madre superiora desconecta el genereador como cada noche, dejando a oscuras todas las estancias. Su mano busca nerviosa el candil, lo enciende en un angustioso combate con la más sobrecogedora oscuridad. Se refugia bajo las sábanas, como si con ello pudiera desaparecer completamente, pero sabe que no será así...

Vuelven las oraciones a invadir el aire, rápidas y casi ahogadas, pero esta vez no salen de su boca. Las sábanas se retiran suavemente al tiempo que los susurros se tornan en frases ininteligibles. Lucha por no escucharlas, pide a Dios que se marchen, como todas las noches, pero esta vez es diferente... no habrá tregua...


****


La madre superiora nunca pudo explicar a las demás hermanas qué había ocurrido en aquella lúgubre habitación en una noche cualquiera de otoño... tan solo clausuró aquel triste cubículo donde una mañana solo se encontraron unos viejos pololos y un manido rosario. Mientras cerraba aquella puerta bajo llave, prometió no volver a abrirla jamás, ni siquiera cuando un susurro la llamó por su nombre...

11 comentarios:

¿Quieres vender tu disco en eloidodelmundo? Estás a un click de saber más

Publicidad low cost! Publicidad low cost! Publicidad low cost!

Difunde la palabra de eloidodelmundo!

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More